Control de esfínteres

Control de esfínteres, un logro

El control de esfínteres es un logro, una conquista que debe realizar el propio niño. El bebé viene conociendo el mundo de determinada manera y de golpe se enfrenta con la necesidad de esperar, retener, hacer  pis y caca en un lugar especial, aceptar que hay normas que cumplir para poder ingresar al mundo de la cultura y ser aceptado.

De este modo vemos que es necesario que los adultos permanezcamos abiertos y sensibles para poder mirar y ayudar a nuestros hijos a que lo logren. Mirar significa, mirarlo a él en particular, cómo está, qué hace, qué no hace, qué espero de él, cómo se siente, y a partir de allí seguramente encontrar los recursos para contenerlo, conociéndolo y aprendiendo con su aprender a tolerar los devenires de su aprendizaje de controlar.

Hoy en día los profesionales de la salud consideran que es mejor esperar hasta que el niño esté preparado, es decir, cuando sea capaz de controlar los músculos de sus esfínteres. No existe una edad definida para el aprendizaje del control, la pauta de referencia puede ayudar para facilitar este aprendizaje pero los adultos no deben empecinarse, cada cosa en el desarrollo de un niño llega a su tiempo, y el hecho de insistir,  forzar o presionarlo puede tener resultados adversos.

Los niños pueden dejar los pañales cuando están maduros para hacerlo, biológica, psicológica y afectivamente. Por lo cual se toma un período entre los 2 y 3 años como un parámetro estadístico y una referencia.  Un niño controla esfínteres, deja los pañales, cuando él retiene y deposita su pis y su caca cuándo y dónde desee y no cuando y donde le indiquen. Por lo tanto hay que esperar su propio tiempo. Es imprescindible saber que este aprendizaje debe ajustarse a las necesidades de cada niño, respetando su propio paso, y no debe ser punitivo o forzado, sino orientado hacia los aspectos positivos.

Debemos tener también presente que no influye sólo cómo es madurativamente ese niño, si no que también hay factores externos que pueden influir en este aprendizaje, como por ejemplo el nacimiento de un “hermanito”, que hace, con frecuencia, que el niño que había conseguido el control se vuelva a orinar encima, o en otras ocasiones, el hecho de empezar la escuela, la tan difícil separación de los padres, una mudanza, un viaje, etc. Cualquier cambio externo puede influir, por lo que los adultos deben ser pacientes y prevenir los acontecimientos, preparándolos y ayudándolos a poder hablar sobre estos cambios externos. Estos retrocesos son en su mayoría pasajeros y responden a la situación actual que viven el niño y su familia. Si no lo fueran los papás deberían tener una consulta con un profesional.


Algunas manifestaciones de los niños que nos indican que ya tienen la madurez necesaria para lograrlo…

Los niños que se relacionan satisfactoriamente con su entorno primario, como por ejemplo su familia, dan señales a través de su conducta sobre lo que está sucediendo a nivel interno, en su evolución.

  • Por lo general comienzan diciendo PIS PIS... cuando ya se hicieron. Este primer indicio es muy importante ya que es una manifestación acerca de su incomodidad, que nos dice que algo ha cambiado, que ha evolucionado.
  • El próximo indicio probablemente sea que lo veamos quedarse quieto, su cuerpo tenso y diciendo PIS o CACA  mientras se hace en el pañal. Esto revela que conoce las sensaciones de su cuerpo que posteriormente le indicarán que es hora de hacer pis.
  • El paso que sigue es que nos avisa y al llegar al baño aún no hizo en el pañal. Esto nos indicaría que el niño es capaz de expresar verbalmente o con gestos su deseo de hacer pis, o de buscar al adulto si se siente manchado.
  • Es común que se sientan incómodos con los pañales, intenten quitárselos o prefieran estar sin ellos.
  • Debemos tener en cuenta que cuando un niño está preparado o maduro para controlar sus esfínteres puede controlar tanto el pis como la caca.



¿Como se puede trabajar en casa?

  • Es de suma importancia considerar este aprendizaje como un momento del desarrollo que se verá favorecido por un ambiente relajado y una actitud serena.
  • Debemos sensibilizar al niño hacia el tema del control: enseñarle el inodoro, explicar para qué sirve, crear también en casa una motivación inicial en la que intervenga el juego simbólico, por ejemplo: llevar a los muñecos al baño.
  • Una vez que se les quita el pañal porque se considera que ya pueden controlar los esfínteres, no debemos confundirlos como por ejemplo poniéndole el pañal un día y otro no, en función de nuestras necesidades y urgencias.
  • En caso de “accidente” debemos responder con serenidad, con una actitud positiva, no debemos retar al niño, ni con palabras ni con gestos.
  • Es necesario tener paciencia y ser asertivos, sin que exista una excesiva carga emocional para los adultos y para el niño.
  • No es bueno preguntarle constantemente si desean ir al baño porque provocamos una situación de dependencia, donde el niño se desentiende de sus vivencias internas y deja el control en manos del adulto que acompaña. Esto generalmente también se desplaza a otros aspectos o necesidades, porque muchas veces hay un adulto muy ansioso que hace, interviene, digita, da, antes de que el niño demande.
  • Sí podemos preguntarle, si quiere ir al baño cuando lo vemos en actitud o si ha pasado mucho rato sin hacer y entonces lo que estamos haciendo es poner en palabras lo que le sucede, le ponemos un nombre a lo que le pasa en ese mismo momento.
  • No debemos compararlo nunca con otros niños, ni con los hermanos.
  • El mayor premio es la aprobación y la atención de los padres.
  • Se requiere cierta regularidad: una rutina organizada presenta muchas ventajas durante este periodo. El trabajo con un horario que se ajuste a las necesidades del niño ayudará a que se alcance el objetivo deseado.
  • Una vez que el niño se involucra en una actividad que le gusta, es difícil interrumpirlo y si está haciendo algo que le interesa puede hacerse pis encima sin ni siquiera notarlo. Para el niño nada tiene tanta importancia como lo que está haciendo en ese momento. Es importante reconocer esto y no culpar al niño por tener “accidentes”. Debemos intentar sentar al niño en el inodoro en momentos en que no esté demasiado entretenido con ninguna actividad.
  • Cuando los niños expresan de distintas formas que no les agrada el inodoro es una alternativa válida el uso de la pelela, siempre y cuando sea el niño el que demuestra esta necesidad y su uso debe estar circunscripto al ámbito del baño. No en otros lugares de la casa ya que el baño será siempre el lugar para sus necesidades.

 

A MODO DE SINTESIS…

El control de esfínteres es… El control de esfínteres no es…
  • el resultado de un proceso que tiene idas y vueltas, no es lineal y admite, desprolijidades, como todo aprendizaje nuevo que intentamos.
  • un paso de suma importancia en el desarrollo mental, emocional y social del niño.
  • la primera vez en que el niño toma la decisión de no dejar libre curso a la satisfacción de sus necesidades.
  • hacerse cargo de la incomodidad de la tensión que significa controlar
  • asimilar la ley de los adultos para integrarse al mundo e ingresar a su cultura. O sea, aceptar que hay reglas básicas y conductas que como papá y mamá esperamos de él o ella.
  • darse cuenta de sus necesidades, querer y ser capaz de controlar sus esfínteres hasta que encuentre el lugar conveniente e indicado.
  • Un proceso que da la oportunidad de mirar al niño y a la niña y revisar el vínculo familiar hasta el momento.
  • Crecer…
  • sólo mantener seco el pañal.
  • una carrera contra el tiempo.
  • el mero aprendizaje de un hábito mecánico.
  • algo, que se logra solo por ser entrenado o educado.
  • una actividad que se logra de una vez y para siempre
  • enojarse ni reprobarlos ni humillarlos con gestos o palabras despectivas si no lo logran.
  • poner expectativas desmedidas sobre ellos, ni compararlos con otros niños.
  • una decisión exclusiva del adulto o del niño.



En aquellos casos en los que el niño sigue orinándose o ensuciándose, y no parece que nada lo pueda arreglar, algunos padres pueden sentirse enojados y molestos, dado que sienten que el niño lo hace para fastidiarlos y humillarlos. Esta situación llega a ser tan tensa que es preferible pedir consejo a un profesional, con el fin de poder ver si se trata de una enuresis y/o encopresis, o simplemente hace falta hacer unas intervenciones con el fin de restablecer el equilibrio familiar. Bajo ningún concepto se debe retar o afligir a un niño porque no ha podido controlar su necesidad de evacuar. Deberíamos repasar lo antes mencionado y fijarnos qué puede estar sucediendo desde los adultos, desde el contexto y desde el niño.

Lo que llamamos enuresis y/o encopresis secundarias  es cuando se consiguió el control de los esfínteres durante un tiempo, pero que un día se perdió, siendo este hecho perdurable y continuo,  pudiendo aparecer, o no,  otros signos.    En los casos en que nos encontramos ante una posible encopresis y/o enuresis es muy importante el diagnóstico diferencial, conjuntamente con el pediatra del niño, para  poder diferenciar si se trata de un problema fisiológico o emocional, y poder realizar la terapia más adecuada a cada caso concreto.

Por todo lo expuesto observamos que la tranquilidad de los padres y la confianza que tienen en sus hijos, son dos ingredientes básicos para que los niños las perciban y respondan ante ello. Esta actitud es importante ante cualquier momento evolutivo que va a representar un cambio, y como bien sabemos, cualquier cambio requiere un período de adaptación. En eso consiste crecer, en poder tolerar las equivocaciones.

Respeto, coherencia y espera serán las claves para poder acompañar felizmente este proceso.

 

Control de esfínteres, algo más que dejar los pañales

Si podemos pensar que el control de esfínteres es un proceso difícil, ambivalente, desprolijo y cultural, también sabremos entender que este cambio este lleno de idas y vueltas, y que puede resultar extraño en un comienzo. El bebé viene conociendo el mundo de determinada manera y de golpe se enfrenta con la necesidad de esperar, retener, hacer su pis y caca en un lugar especial, aceptar que hay normas que cumplir para poder ingresar al mundo de la cultura y ser aceptado.

Esto nos permitirá estar alertas y a la vez relajarnos para poder mirar y ayudar a nuestro hijo a que lo logre.

Mirar significa, mirarlo a él en particular, cómo está, qué hace, qué no hace, qué espero de él, cómo se siente, y a partir de allí seguramente habrá recursos para contenerlo, conociéndolo, aprendiendo con su aprender a tolerar los devenires de su aprendizaje de control.
Estas son algunas de las pautas para tener en cuenta que esperamos que sean útiles para poder acompañar un poquito más la complejidad de este "gran momento de crecimiento en la vida de nuestros chicos".


El control de esfínteres es…

  • el resultado de un proceso que tiene idas y vueltas, no es lineal y admite, desprolijidades, como todo aprendizaje nuevo que intentamos.
  • un paso de suma importancia en el desarrollo mental, emocional y social del niño.
  • la primera vez en que el niño toma la decisión de no dejar libre curso a la satisfacción de sus necesidades.
  • hacerse cargo de la incomodidad de la tensión que significa controlar
  • asimilar la ley de los adultos para integrarse al mundo e ingresar a su cultura. O sea, aceptar que hay reglas básicas y conductas que como papá y mamá esperamos de él o ella..
  • darse cuenta de sus necesidades, querer y ser capaz de controlar sus esfínteres hasta que encuentre el lugar conveniente e indicado.
  • Un proceso que da la oportunidad de mirar al niño y a la niña y revisar el vínculo familiar hasta el momento.
  • Crecer…

El control de esfínteres no es…

  • sólo mantener seco el pañal.
  • una carrera contra el tiempo.
  • el mero aprendizaje de un hábito mecánico.
  • algo, que se logra solo por ser entrenado o educado.
  • una actividad que se logra de una vez y para siempre
  • conveniente elogiarlos demasiado si lo logran, ni enojarse ni reprobarlos ni humillarlos con gestos o palabras despectivas si no lo logran.
  • poner expectativas desmedidas sobre ellos, ni compararlos con otros niños.
  • una decisión exclusiva del adulto o del niño.

¿Qué necesita un niño para lograr el control de esfínteres?

  • Que sean respetadas sus iniciativas.
  • Confiar en sus capacidades.
  • Respetar los ritmos propios de desarrollo.
  • Sentirse "sostenidos" y "contenidos" por redes de seguridad afectiva con relaciones estables, continuas, cálidas.
  • Acompañarlo en el desarrollo del sentimiento de eficacia y autoestima que lo alientan a:
  • la exploración de sus propias capacidades
  • la apropiación de las reglas de comportamiento y costumbres de la sociedad en la que se cría, se educa y crece.
  • la apropiación del sistema de valores de su familia y de su comunidad
  • ingresar al sistema de límites y prohibiciones.
  • Ser acompañados con empatía comprensiva en sus esfuerzos.
  • Respetar la iniciativa de asumir la responsabilidad que los posicione cada vez más satisfactoriamente frente a lo esperado por los adultos
  • Tener conciencia de sí, utilizando el YO y el MIO.
  • Poseer lenguaje comunicacional. (poder ser entendido)
  • Tener noción de su esquema corporal básico. (brazos, piernas cabeza panza, cola, etc.)
  • Reconocer las nociones de arriba, abajo, adentro afuera, delante detrás.
  • Tener experiencias de primeras elecciones (ropa, juguetes)
  • Tener experiencia de algunas despedidas previas (chupete, mamadera, cuna con barrotes)
  • Poseer destrezas motrices que le permitan agacharse, girar, subir, bajar, saltar.
  • Tener habilidad para subirse y bajarse el pantalón, calzoncillo o bombacha solito o solita.

Diferentes etapas que atraviesan los chicos en su proceso de aprendizaje del control de esfínteres

  1. Hacen pis y caca en el pañal, sin mostrar ningún interés respecto al tema.
  2. Avisan que se hicieron luego de que están sucios.
  3. Avisan mientras están evacuando sus esfínteres.
  4. Registran la necesidad fisiológica de hacer pis y caca y pueden avisar antes.
  5. Tienen ganas, avisan y llegan al baño sin que se les escape. Pueden esperar.

Algunos datos para tener en cuenta

  • Por lo general comienzan a controlar primero de día y luego de noche.
  • Por lo general se controla primero la orina y luego las heces.
  • Existe "el shock de la primera vez", entre la primera vez que deposita su pis y/o su caca en la pelela o inodoro, y las siguientes, pueden pasar entre 1 semana ó varios meses.
  • Las nenas suelen lograr el control un tiempo antes que los varones.
  • El 90% de los niños controla esfínteres entre los 2 y 3 años sin necesidad de ser entrenados.
  • El control definitivo se da aproximadamente a los 6 años.
  • Ante cualquier situación especial es esperable que se den retrocesos.
  • Entre los pañales y la ropa interior existen bombachas y calzoncillos de aprendizaje que son útiles para favorecer este período de transición.

 

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